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Láser Vaginal

Láser Vaginal

Dentro del amplio concepto de Rejuvenecimiento Genital un lugar especial lo ocupa la vagina propiamente tal. La laxitud de las paredes vaginales constituye un síndrome mal caracterizado y que no cuenta con una definición específica. En la práctica, estamos frente a una Vagina laxa o complaciente si la paciente refiere menor estimulación por la penetración durante el acto sexual, cosa que ocurre con bastante frecuencia tras los partos vaginales. No obstante, esta condición también puede ocurrir tras los partos por cesárea e incluso por el solo hecho del envejecimiento.  Es habitual que la laxitud vaginal se presente en conjunto con grados variables de incontinencia urinaria o de sensación de peso perineal (hasta el prolapso). Su impacto en la calidad de vida general y sexual no debe subestimarse.

Tras la menopausia, hasta el 80% de las mujeres presenta síntomas de atrofia vulvo-vaginal. Estos síntomas incluyen sequedad vaginal, irritación, dolor durante la penetración y sensación de ardor durante la micción. La causa es la disminución en los niveles de estrógenos, lo cual puede ser revertido mediante el uso de terapia de reemplazo hormonal o geles vaginales con hormonas. El hecho de que estas alternativas no estén libres de efectos secundarios es lo que ha gatillado la búsqueda de alternativas más seguras como los láseres vaginales o la radiofrecuencia.

La episiotomía realizada durante el parto contribuye al empeoramiento de estos síntomas. Su reparación no siempre es óptima en términos estéticos ni funcionales.

 

El rejuvenecimiento vaginal láser es una opción segura e indolora para recuperar la tonicidad en la vagina mediante la síntesis de colágeno. La energía que entrega el láser produce un grado de quemadura interna leve (sensación de calor) que el cuerpo repara mediante la colagenogénesis. También se produce un estímulo trófico en la mucosa vaginal con lo que mejora su capacidad de lubricación, aliviando los síntomas de la vulovaginitis atrófica. El tratamiento consiste en 1-3 sesiones separadas por un mes, con un período de abstinencia de 72 horas. Los efectos se notan algunas semanas después de la primera aplicación.  La duración del efecto es de aproximadamente un año.

Complementariamente a las intervenciones y tecnologías anteriormente usadas, el cirujano plástico puede indicar el uso de geles con hormonas o la realización de un programa de entrenamiento del piso pélvico mediante los ejercicios de Kegel o Bioestimulación supervisada por Kinesiólogas especialistas en Piso Pélvico.

La gratificación o satisfacción sexual física obtenida depende en cierta medida del grado de fricción alcanzada y el uso de láseres en el Síndrome de Amplitud Vaginal Sintomática ayuda a conseguir dichos objetivos.

 

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